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Glosario de encuentra.com

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino



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Tentación es una palabra clásica en la vida espiritual, venida a menos por el campo estrecho en que se ha movido y por la personalidad escrupulosa que engendraba, y recuperada desde las tentaciones de Jesús. No es desdoro hablar de la tentación. Lo importante es situarla en su debido lugar.

Existe la secreta convicción de que la tentación es una realidad negativa. Esa secreta convicción continúa todavía. Los cristianos siguen acusándose de tener tentaciones.

Sin embargo, la tentación no es negativa. Ni debe ser definida y entendida sencillamente como ocasión de pecado, porque también es ocasión de virtud. No obstante, sí parece verdad que la tentación no es algo aséptico e incoloro. Puede decirse que es una invitación al mal. El hecho de que tal invitación pueda ser descubierta, contrarrestada, rechazada, no quita que en el origen de la tentación haya una sugerencia al mal.

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El término teología, palabra sobre Dios, tiene su historia ya en el ámbito greco-romano. Platón y Aristóteles conocieron ya el uso del término, según el cual los antiguos poetas eran denominados teólogos (teología en el sentido de mitología). Según Platón, la teología tiene la misión de liberar a los mitos, narraciones y leyendas griegas sobre los dioses, de las imperfecciones y de lo que pudieran tener de sorprendente.
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La tradición, ley esencial de la palabra de Dios en la comunidad-iglesia, no implica una especie de inmovilismo, en la trascendencia totalmente objetiva y despersonalizada de una serie de proposiciones dogmáticas y preceptos morales.

Tradición es la presencia de la palabra de Dios, siempre idéntica a sí misma, pero continuamente encarnada en el hombre que la oye y que se dispone a oírla en un lugar preciso y en la situación en que se encuentra, en el espacio y en el tiempo, en el ambiente que lo envuelve, en los condicionamientos económicos, sociales, culturales que, a la vez, lo encierran y lo exaltan.

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El domingo es a la semana lo que el triduo al año litúrgico, su culminación. Precisamente surge el triduo como celebración de la fiesta grande de la pascua, a partir de su vigilia. Incluye el triduo la totalidad del misterio pascual. San Ambrosio de Milán (Italia) y san Agustín de Hipona (África) lo denominaron "sagrado triduo de Cristo crucificado, sepultado y resucitado".

El triduo pascual comienza con la misa vespertina de la cena del Señor; la mañana del jueves es todavía cuaresma. Dicho de otro modo, el ayuno del jueves es pascual, no cuaresmal. Es el jueves pórtico de la pasión, testamento y memorial.

El viernes santo se centra en el misterio de la cruz, instrumento de suplicio y de muerte (madero) sinónimo de redención (árbol). En el hecho de la cruz se refleja el sufrimiento de Cristo como amor que se anonada, y el juicio de Dios, junto al pecado de la humanidad, presentes en el anonadamiento de Jesús por Dios. Este día, denominado antiguamente al modo judío parasceve (preparación), es hoy "celebración de la pasión del Señor". Jesús murió el 14 de Nisán judío, que aquel año fue viernes. La iglesia decidió conmemorar la muerte de Cristo en viernes y su resurrección en domingo.

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El paso de una fe monoteísta a una fe trinitaria no fue, para la iglesia primitiva, una cuestión fácil. Tampoco hoy lo es, ya que muchos consideran la doctrina sobre la Trinidad como una especulación para teólogos, que nada tiene que ver con la vida real. Además, ya es bastante difícil creer en la existencia de Dios y vivir de acuerdo con esta creencia; la creencia en la Trinidad ¿no viene a hacer más difícil todavía la vida de fe?

Trinidad es la palabra usada para indicar que Dios, tal como se experimenta en la fe cristiana, es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta palabra no aparece en la Escritura y no pertenece al mensaje primitivo, aunque el NT contiene fórmulas trinitarias explícitas.